Papá siempre decía que los libros que merecían la pena eran los de tapa dura y hojas amarillentas. Solía pasar los días encerrado en su despacho y las noches y fines de semana, en su biblioteca. Mis hermanas y yo debíamos guardar silencio absoluto en casa, nuestras voces femeninas le recordaban que el heredero aún estaba por llegar. En algunas ocasiones se marchaba de viaje durante unos días por negocios. Yo aprovechaba sus ausencias para devorar aquellos libros. En una de ellas entré en su despacho y me senté en el gran sillón de su escritorio. Con voz solemne imité su habitual discurso de moralidad. Mi curiosidad me llevó a revisarlo todo sin encontrar nada de interés, ya que los cajones estaban cerrados con llave. Sin embargo, tuve una idea. Lo sé todo, decía la nota que escribí, firmé y guardé dentro del libro de Dostoyevski que tenía sobre la mesa. Aquello cambió mi destino. Papá desistió del heredero y convenció a toda la familia de mis grandes cualidades y dotes de mando, ...
Nos gustaba jugar a las frases encadenadas. Yo me eché a reír cuando dijiste que los peces podían morir ahogados. Tú callaste. Y un mar azul rodeó nuestro sofá. Recogimos los pies para no mojarnos y pusimos nuestra serie favorita en el televisor. Desde entonces, cuando regresabas a casa del trabajo, lo hacías con los pies mojados. Te sentabas en el sofá sin recogerlos y veíamos las noticias. No te diste cuenta del momento en el que me lancé al mar. Nadé alrededor de tus pies, noté el sabor a agua dulce y fue entonces cuando dejé de respirar. Con este relato gané la final de la XI Edición de Relatos con Banda Sonora que tuvo lugar el 25 de agosto de 2025, organizado por La Ventana (Cadena SER) y la Escuela de Escritores. La banda sonora que inspiró el relato fue Almost Blue de Chet Baker. El audio de la final está disponible en el siguiente enlace .