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Parque automovilístico

¿Quién no hace balance de lo bueno y lo malo (siempre me gustó esa canción de Mecano) cuando llega el final de año? A mitad de 2018 me tomé más en serio eso de la constancia y el trabajo te llevará a tener buenos resultados, y es bien cierto. Mi tiempo libre brilla por su ausencia, pero la presentación de textos a algunos concursos hace que esta madre pulpo (por lo de tentáculos) saque un poquito de tiempo de aquí y de allá y practique, escriba, mejore y se ponga a prueba. Y leer, porque eso es básico.

El microrrelato que aquí os traigo me ha llevado a terrenos pantanosos, ha hurgado en ciertos sentimientos y ha removido otros tantos.

Esta Noche Te Cuento (ENTC) es otro templo, un lugar especial en el que pequeños textos se comparten con grandes compañeros. La última propuesta para inspirarnos era esta magnífica foto de Robert Doisneau.


Uf... un descapotable... hubo un primer texto que creo que no dejaba de ser quizás "simpático" pero se quedaba ahí. Una gran amiga me dijo, &…
Entradas recientes

Último testigo

Se acerca el final de año y con él, los buenos propósitos para el próximo. Así que en ello estamos. El blog ha cogido otro color, otra imagen, y además de la Rubia, la Morena, las chinchetas, el descapotable o las croquetas, cabe inaugurar una sección propia de Microrrelatos. Desde siempre he escrito pero no fue hasta el 2016 que me atreví a hacerlo con algo más de seriedad o rigurosidad y presentarme a concursos. Los Microrrelatos me han dado alegrías (reconocimiento) y otros no tanto, porque no han sido seleccionados, pero a mí me han aportado algo, en realidad, siempre lo hacen. Me llevan a terrenos desconocidos en los que me descubro cada vez un poquito más.

No podía dejar de iniciar la sección con el primer Microrrelato que llegó a finalista en el VI Micro Concurso de la Microbiblioteca. Fue en el mes de Octubre de 2016 y se titula "Último testigo". Nació a raíz de un ejercicio en el taller de Ginés Cutillas, y gustó.

Ver el texto en papel, publicado en el recopilatorio…

Las chinchetas de las emociones

Dije que odiaba a mi jefe, ¿verdad?
Pues he tenido la cena de empresa.
Me dedico a la publicidad por vocación. De pequeña ya analizaba los diferentes anuncios de la televisión. Así que en Navidad es cuando más disfrutaba. Qué derroche de creatividad… mentira, en esa época era todo muy típico, pero soñaba con crecer y llegar a una gran agencia de publicidad y revolucionar la industria del juguete. No tuve dudas en estudiar la carrera, hice prácticas aquí y allá, viajé a Madrid, me especialicé aún más hasta entrar en una de las mejores agencias de Barcelona. Y me quedé embarazada. Y sí, me dejan las campañas de juguetes y temas relacionados con la maternidad, es que Sra. Garrido, usted es la persona ideal para hablar de ojeras y malas noches. Al principio me lo tomaba bastante mal, sobre todo porque cuando mi jefe, ese al que odio tanto,me soltaba tal sandez, de la irritación, mis pezones chorreaban y pedían ser atendidos, imagino que mi hijo lloraba en la otra punta de la ciudad.
He dicho…

El día en el que no conocí a Richard Gere

Mi amiga Mónica me llamó, supe al instante, por su voz y sus ganas de salir, que las cosas con Óscar habían mejorado, pero no le quise preguntar. Me dijo que podríamos ir a donde yo quisiera, que ella invitaba, así que me acordé de un lugar que un compañero de trabajo me recomendó. Eso sí, ella invitaba, yo conducía.
El sitio realmente era espectacular, un aparcacoches uniformado nos indicó que él se encargaba, Mónica me miró con cara asustada y me recordó que ella invitaba a la copa, lo del coche era asunto mío. Sonreí y pensé que quizá el servicio de aparcacoches estaría incluido en el precio de la copa. Estábamos en pleno puerto olímpico de Barcelona, a pesar de ser sábado por la mañana no había mucha gente en el lugar. Disponía de una gran terraza sobre el propio mar y la brisa marina se me antojaba apetecible, así que desistimos la idea de sentarnos dentro, a pesar de ser ya octubre el calor se resistía a marchar. No fuimos las únicas en creerlo, alguien más estaba sentado unas me…

Reto rojo carmesí

Cuando empieza el verano, o mejor dicho, cuando acaba el colegio, siempre pienso lo mismo, la de tardes de calor que nos esperan por delante de y a dónde vamos, qué hacemos ahora, tengo calor, tengo hambre… y de repente, septiembre.
En enero hay propósitos de año nuevo, pero en julio hay de inicio de verano y en septiembre, el replanteo. No sé por qué motivo pero este verano me he dedicado a pintarme las uñas, así, sin más, ha sido mi propósito. El detonante fue algo tan sencillo como una conversación con una amiga en la que le confesé que no suelo pintarme las uñas, en Navidad, alguna fecha señalada, pero poco más, y las de los pies jamás en mi vida. Me pareció una tontería pero a la vez, ¿un reto? Algo absurdo, o algo simple, lo reconozco, pero se trataba de julio, verano, calor… mi neurona necesitaba no pensar en nada. Empecé por un color crudo casi carne quemimetizaba mis uñas con mis dedos, la respuesta de mi amiga fue un muy bien, pero ahora necesitas pasar a un grado superior, s…

Las croquetas no son para el verano

No sé en qué momento me dejé convencer. Mónica me llamó llorando, necesitaba hablar, lo habían dejado correr por enésima vez en…¿el último mes? Que aquella relación no tenía futuro era algo que sabía yo y el resto de la humanidad, menos Mónica. Siempre intentaba hablarle con tacto de Óscar, por suerte no tenéis hijos, vivís de alquiler, nada os ata… era decir esto último y escuchar como aumentaban sus sollozos, y a mí me recordaba a aquel anuncio de pizzas en el que un padre intenta consolar a una hija a la que acaba de dejar el novio, y él le dice algo así como qué jersey más bonito llevas… claro papá, me lo regaló éeeeeeel.
En fin.
Tenía tanto calor que pensé que no estaría mal sumarme a algún plan con Mónica, distraerla, así que le dije que podríamos hacer lo que ella quisiera, su respuesta fue: “Quiero ir al curso de croquetas gourmet que da el Chef Rober en su Escuela-Taller”. Mi cara de impacto hubiera traspasado el hilo telefónico, es Agosto, hace calor y Mónica quiere ir a una m…

Chinchetas en el techo.

Odio los lunes, pero sobre todo, O D I O a mi jefe, así, en alto, con todas sus letras. Este último embarazo le ha sentado fatal, bueno, a decir verdad, a mí también, no contaba con ello, con dos tenía suficiente. Pero es lo que hay, creía que tenía una especie de menopausia precoz (vale, aún soy joven, bueno, para eso sí) y lo que tenía era una falta como una catedral.
A Jaime no sabía cómo contárselo, al final pensé que lo mejor sería hacerlo en un entorno cómodo, relajado, le pedí a mi hermana que se quedara con los niños el sábado a dormir (quién sabe cuándo podría volver a repetir semejante hazaña). Así que reservé mesa en un restaurante de esos que buscas en Internet como romántico, tranquilo, íntimo… ¿y en qué momento se lo iba a decir? “Oh sí gracias, yo me pediré una ensalada tibia de setas y de segundo un bacalao con base espumosa al pil pil, ah, y de beber agua…” ¿AGUA? No, mal, no iba a poder tomar agua en una cena romántica, así que pedí vino y con eso de que era tarde, l…