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Único acertante

Estar en el libro recopilatorio del Micro Concurso de la Microbiblioteca es una gozada, estar dos veces en esta edición como finalista, es gozada elevada a infinito. Aquí os dejo el último, que fue en el mes de marzo de 2019, "Único acertante". Al final a Avelino y Faustino se les coge cariño.

Espero que disfrutéis con el microrrelato y que os permitáis el lujo de dar un paseo por el resto de finalistas, son una auténtica delicia.


Fotografía publicada en el blog de la Microbiblioteca.

Único acertante
Avelino remueve su carajillo, nunca le echa azúcar, pero le gusta el tintineo de la cuchara al chocar con el cristal. En el otro extremo de la barra Faustino toma el suyo, también sin azúcar, el médico se lo tiene prohibido. De fondo, las noticias de la mañana. Ambos cargan sus armas al hombro, desde bien pequeños que les gusta cazar, al igual que les gustaba la misma zagala. Qué ojos tenía la Remedios. El dueño del bar sube el volumen. ¿No os habéis enterado? Ha tocado el bote de …
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Los tiempos cambian

Escribir me está dando más de lo que esperaba. Simplemente porque escribo por mantenerme loca en este mundo de cuerdos, ¿o era al revés? Sea como sea esta loca, o cuerda, está contenta porque el microrrelato "Los tiempos cambian" ha evolucionado hasta ser valorado. Esta vez por el jurado del V Concurso de Microrrelatos de Terror de Sabadell (Librerío de la Plata) llegando a ser mencionado entre los finalistas. Solo me queda decir, gracias.

Ahí va.

"Los tiempos cambian

Era lo único que podíamos hacer por él, dadas las circunstancias, sólo le quedaba sufrir y nos compadecimos. Así que lo rematamos con un certero disparo entre ceja y ceja. Su alzacuellos se tiñó de rojo y su mirada aún pedía clemencia. Pero, ¿qué iba a ser de él sin feligreses?" 

Look final

Érase una vez una chica (sí, con los 40 ya cumplidos) a la que le daba por soñar, lo hacía durmiendo, pero también despierta. A veces en esos sueños también hablaba, pensaba en una historia y cogía el móvil para abrir la grabadora, nota de voz, posible idea de microrrelato. Ya podría estar en la cola del Mercadona o en el parque esperando a que sus hijos desfogaran un poco más la energía diaria para afrontar la rutina necesaria, que soñaba. Y dicen que los sueños a veces se cumplen.

Este microrrelato ha sido seleccionado de entre los mencionados ENTC 2018 para que forme parte también del libro. La foto que lo inspiró es de Víctor Lax, sugirió historias bien diversas, la mía digamos que habla de una novia pero pasado un tiempo desde la boda.


Que este relato forme parte del recopilatorio "8º Certamen de Relato Corto para Mesilla de Noche", con esta fantástica portada de José Fco Álvarez García, me hace sumamente feliz.

Gracias por repescarme y enhorabuena a todos los demás sel…

Parque automovilístico

¿Quién no hace balance de lo bueno y lo malo (siempre me gustó esa canción de Mecano) cuando llega el final de año? A mitad de 2018 me tomé más en serio eso de la constancia y el trabajo te llevará a tener buenos resultados, y es bien cierto. Mi tiempo libre brilla por su ausencia, pero la presentación de textos a algunos concursos hace que esta madre pulpo (por lo de tentáculos) saque un poquito de tiempo de aquí y de allá y practique, escriba, mejore y se ponga a prueba. Y leer, porque eso es básico.

El microrrelato que aquí os traigo me ha llevado a terrenos pantanosos, ha hurgado en ciertos sentimientos y ha removido otros tantos.

Esta Noche Te Cuento (ENTC) es otro templo, un lugar especial en el que pequeños textos se comparten con grandes compañeros. La última propuesta para inspirarnos era esta magnífica foto de Robert Doisneau.


Uf... un descapotable... hubo un primer texto que creo que no dejaba de ser quizás "simpático" pero se quedaba ahí. Una gran amiga me dijo, &…

Último testigo

Se acerca el final de año y con él, los buenos propósitos para el próximo. Así que en ello estamos. El blog ha cogido otro color, otra imagen, y además de la Rubia, la Morena, las chinchetas, el descapotable o las croquetas, cabe inaugurar una sección propia de Microrrelatos. Desde siempre he escrito pero no fue hasta el 2016 que me atreví a hacerlo con algo más de seriedad o rigurosidad y presentarme a concursos. Los Microrrelatos me han dado alegrías (reconocimiento) y otros no tanto, porque no han sido seleccionados, pero a mí me han aportado algo, en realidad, siempre lo hacen. Me llevan a terrenos desconocidos en los que me descubro cada vez un poquito más.

No podía dejar de iniciar la sección con el primer Microrrelato que llegó a finalista en el VI Micro Concurso de la Microbiblioteca. Fue en el mes de Octubre de 2016 y se titula "Último testigo". Nació a raíz de un ejercicio en el taller de Ginés Cutillas, y gustó.

Ver el texto en papel, publicado en el recopilatorio…

Las chinchetas de las emociones

Dije que odiaba a mi jefe, ¿verdad?
Pues he tenido la cena de empresa.
Me dedico a la publicidad por vocación. De pequeña ya analizaba los diferentes anuncios de la televisión. Así que en Navidad es cuando más disfrutaba. Qué derroche de creatividad… mentira, en esa época era todo muy típico, pero soñaba con crecer y llegar a una gran agencia de publicidad y revolucionar la industria del juguete. No tuve dudas en estudiar la carrera, hice prácticas aquí y allá, viajé a Madrid, me especialicé aún más hasta entrar en una de las mejores agencias de Barcelona. Y me quedé embarazada. Y sí, me dejan las campañas de juguetes y temas relacionados con la maternidad, es que Sra. Garrido, usted es la persona ideal para hablar de ojeras y malas noches. Al principio me lo tomaba bastante mal, sobre todo porque cuando mi jefe, ese al que odio tanto,me soltaba tal sandez, de la irritación, mis pezones chorreaban y pedían ser atendidos, imagino que mi hijo lloraba en la otra punta de la ciudad.
He dicho…

El día en el que no conocí a Richard Gere

Mi amiga Mónica me llamó, supe al instante, por su voz y sus ganas de salir, que las cosas con Óscar habían mejorado, pero no le quise preguntar. Me dijo que podríamos ir a donde yo quisiera, que ella invitaba, así que me acordé de un lugar que un compañero de trabajo me recomendó. Eso sí, ella invitaba, yo conducía.
El sitio realmente era espectacular, un aparcacoches uniformado nos indicó que él se encargaba, Mónica me miró con cara asustada y me recordó que ella invitaba a la copa, lo del coche era asunto mío. Sonreí y pensé que quizá el servicio de aparcacoches estaría incluido en el precio de la copa. Estábamos en pleno puerto olímpico de Barcelona, a pesar de ser sábado por la mañana no había mucha gente en el lugar. Disponía de una gran terraza sobre el propio mar y la brisa marina se me antojaba apetecible, así que desistimos la idea de sentarnos dentro, a pesar de ser ya octubre el calor se resistía a marchar. No fuimos las únicas en creerlo, alguien más estaba sentado unas me…